jueves, 31 de diciembre de 2009

Córdoba: iglesia gótica de San Lorenzo


Córdoba es, sin duda, una ciudad con infinidad de atractivos añadidos, perdiéndose sus orígenes en la brumas inconmensurables del tiempo, aunque su fundación se atribuya a Claudio Marcelo quien, entre los años 169 y 152, fundó una colonia romana, aprovechando la importancia que el Guadalquivir tenía como vía fluvial y puerta de entrada a Andalucía. Con el tiempo, la colonia se convertiría en la capital de la Hispania Ulterior, asentándose en ella poetas excepcionales como Séneca y Luciano.

Pero bajo mi punto de vista, el periodo más enriquecedor en cuanto a refinamiento, Arte y Cultura se refiere, se produjo con la invasión árabe del año 711, una vez desbaratado el ejército visigodo en la famosa y trágica batalla del Guadalete.

En el año 756, y tras un sangriento enfrentamiento entre omeyas y abasíes, el príncipe Abderramán se asienta como máxima autoridad, creando un emirato independiente, no reconociendo a Bagdad otro tipo de autoridad, que la espiritual y religiosa.

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Aquí florecieron el Arte y la Cultura y las Ciencias, como decía, viéndose influenciados por las tres culturas principales que habitaron la ciudad: árabes, judíos y cristianos. A este periodo de esplendor corresponden obras de belleza sin parangón, como la Gran Mezquita, levantada por los primeros sobre un templo visigodo; la única de las sinagogas que se puede contemplar actualmente en la Judería, como exponente del arte religioso de los segundos, y numerosos templos levantados o readaptados después de la conquista de la ciudad por el rey cristiano Fernando III el Santo. Corría el año 1236.

Uno de tales templos, y por añadidura, el que más me impactó por su belleza, hermetismo y simbolismo, es la iglesia de San Lorenzo situada, curiosamente, muy cerca de la casa que estuvo habitada en tiempos por la familia del Comendador templario.

Pero, aunque mi intención es ofrecer mi personal visión del lugar, despidiendo el año en base al adagio popular de que una imagen vale más que mil palabras, quiero aprovechar para recomendar, a toda aquella persona que quiera profundizar más en el tema, la genuina visión de un auténtico especialista en la materia y buen conocedor de Córdoba y su Duende, con quien tuve la ocasión de compartir viaje y momentos inolvidables, siendo su labor de cicerone ocasional, uno de los recuerdos más gratos. La persona en cuestión es Rafael Alarcón Herrera, y la entrada a la que me refiero, la podéis encontar en su magnífico blog 'Laberinto Románico', pinchando en la siguiente dirección:

http://laberintoromanico.blogspot.com/2009/11/romanico-andalusi-y-vii.html

Feliz Románico 2010


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6 comentarios:

KALMA dijo...

San Lorenzo, se alza casi como catedral ¡Es preciosa! Sabes, hasta la fecha, para mí el máximo esplendor de Al-Andalus en general, y por lo que conservamos, en Granada y Córdoba en especial, se alcanzó con la cultura Árabe ¡Tan rica y poderosa en otros tiempos! Y la guitarra de Manolo Sanlúcar, esa si que sí, jjjj. Aprovecho otra vez para desearte ¡Feliz vida! Y besos.

juancar347 dijo...

Pues sí, Kalma, Al-Andalus fue sin duda una cultura alucinante; cultura que, dicho sea de paso, merece descubrirse y saborearse. No en vano, legó obras de Arte impresionantes y personajes cuya sabiduría continúa vigente aún al cabo de los siglos. En Córdoba, es tanto el patrimonio artistico y cultural, que durante mi estancia tuve la impresión de que a poco que excavaras en el suelo, seguro que te tropezabas con algún antiquisimo testimonio. Un fuerte abrazo

Baruk dijo...

Sin duda, un lugar y unos momentos inolvidables.

Abrazines varios

juancar347 dijo...

Muy cierto, Laura. Fueron unos días realmente espléndidos; disfruté quizás más que en las ocasiones anteriores y mira que me gustó el viaje a las Merindades. Un fuerte abrazo

Alkaest dijo...

Estoy seguro, que al señor Alarcón le hará mucha ilusión que recuerdes con tanto agrado su compañía. Lo que no se, es si tendrá el buen humor suficiente, para disculparte el desliz de relacionarlo con el blog del señor Alkaest.

Desde luego, se de buena tinta que al tal Alkaest no le gusta verse relacionado con desconocidos, por muy famosos que sean. Aunque él si tiene buen humor, para reirse con tu desliz...

Por lo demás, una entrada tan buena como las que nos tienes acostumbrados. Seguramente, muy mal acostumbrados.

Salud y fraternidad.

juancar347 dijo...

Espero que tanto el Señor Alarcón, como el Señor Alkaest, sopesen los antecedentes de semejante desliz, y piensen que éste se produjo desde el respeto, el cariño y el orgullo que ambas personas me producen.Aunque como diría Julio César -al menos en una de las versiones- alea jacta est. Un fuerte abrazo a los dos.