Un paseo por Lara de los Infantes
Siempre se ha dicho y no deja de ser una objetiva verdad, que ancha es Castilla. Tan ancha, de hecho, que tiene tal variedad de singularidades y matices, que, en muchos casos, dejan, en el ánimo del viajero, la subjetiva sensación de estar entrando y saliendo, continuamente, de metafóricos universos paralelos, que van moldeando paisajes de características tan especiales, como inolvidables. Tan ancha, para continuar con esta idea de la soberbia grandeza que tuvo en el pasado, que todavía, al cabo de los siglos, Castilla continúa siendo esa tierra, sembrada con lo más notable del mito y la leyenda, que seduce, irremediablemente, a continuar perseverando por arrancarle, en la medida de lo posible, parte de sus ancestrales e inmemoriales secretos. Precisamente, es esto último lo que me gustaría intentar mostrarles, en este pequeño paseo por ese verdadero corazón de Castilla, que, de hecho, puede considerarse como el caldo de cultivo de donde surgió, de la mano firme y batalladora de ...