sábado, 28 de agosto de 2010

Frómista, pongamos que hablo de San Martín

No me cabe duda de que Frómista tuvo, en un pasado remoto, un templo -el de San Martín- que, sin llegar a las colosales proporciones de las catedrales góticas, sirvió también, no obstante, como foco cultural del que se nutría un vulgo inmerso en el torbellino de una Edad Media que contemplaba la Reconquista de un país bajo el punto de vista de una espiritualidad que aún hoy, con todo lo que pretendemos saber de la Historia, estamos todavía muy lejos de comprender.

Un templo en el que muchos de los peregrinos que atravesaban esas áridas estepas palentinas -frías en invierno y extremedamente calurosas en verano- verían compensados sus inenarrables esfuerzos al aprehender y participar en los mensajes trascendentales cincelados en unas piedras en las que nada, ni siquiera el más mínimo detalle, podía ser achacado a los inciertos hados que manejan a su antojo los hilos del azar.

Ni siquiera sentir, de alguna manera, que un Algo, una presencia supranatural les devolvía la mirada desde ese sancta-sanctorum que constituía el punto de intersección entre Cielo y Tierra, y en el que, teóricamente, habitaba -al menos, así se suponía cuando se aplicaban en la construcción las proporciones sagradas- la Divinidad.
Cuesta creerlo, pero hablar actualmente de San Martín de Frómista, conlleva referirse, necesariamente, a una sensación similar en lo decepcionante y desagradable que se puede sentir al intentar saciar la sed en una fuente cuyo caudal, de manera artificial e innecesaria, se ha visto desviado de su cauce original para servir a fines partidistas, retrógrados e increíblemente oscurantistas como la sotana de un obispo.
Se comparta o no esta opinión, San Martín, hoy por hoy, ha dejado de ser un libro abierto para convertirse en un espejismo; un espejismo, eso sí, cuyo exterior deslumbra, visto a plena luz del día, con la cara recién lavada y enfrentada al alegre sol estival. Se tiene constancia de ello cuando, cuál Alicia atravesando el cristal, el País de las Maravillas que se pretende visitar se transfigura en ese triste Mundo de Maya o Mundo de la Ilusión, de la filosofía budista, donde nada es lo que parece y sí una artimaña donde lo original brilla notablemente por su ausencia: los capiteles, al menos los más interesantes, están custodiados bajo llave; otros, se han visto brutalmente mutilados; de los, aproximadamente, 315 canecillos, no puedo por menos que preguntarme cuántos son originales...
En fin, ¡lástima de sueño malogrado!. Cuando salí de Frómista, a principios de este mes -en carretera no dejábamos de cruzarnos con docenas de peregrinos, que se dirigían a Villalcázar de Sirga y más allá, a Carrión de los Condes- no dejaba de pensar que si el Diablo viste de Prada, como pretenden hacernos creer los guionistas de Hollywood, en Frómista, bajo mi decepcionado punto de vista, viste sencillamente de negro.


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8 comentarios:

Syr dijo...

Lo que contemplaste, se debe a la profunda restauración de Aníbal Álvarez allá por principios del pasado siglo. Se le aisló con aspecto de maqueta. Se sustituyeron 86 modillones, 11 capiteles, 46 basas, 12 cimacios y mucha cornisa,despojándolo de dependencias monásticas y capillas góticas añadidas.

También pudiste contemplar San Zoilo, monasterio al que fue donado este templo por doña Urrraca en 1118 y del que dependió como una más de sus posesiones.

Salud y románico.

juancar347 dijo...

Amén. Creo que en el fondo, mi estimado Syr, estamos de acuerdo. No me disgustó el templo que, aparte de que tenía muchisimas ganas de conocer, es innegable que resulta toda una obra de Arte; simplemente, me decepcionó por cuanto que (fíjate que no soy muy dado a experimentar sensaciones)en su interior lo sentí por completo desangelado, sin alma, como un cascarón vacío. Y creo que no puedo hablar de otra cosa, en este caso (aparte algunos detalles, como la estrella de 5 puntas de marras ý casi imperceptible que me descubrísteis)sobre todo porque, al estar tan modificado y censurado, creo que las cuestiones principales, las legas y las que sirven para fomentar opiniones, no serían del todo objetivas por dicha modificación. De San Zoilo prefiero no hablar de momentos por motivos personales, como bien sabes. Un fuerte abrazo

Baruk dijo...

PROTESTO!!!! NO TOI de acuerdo!

Solamente por esos pocos capiteles del interior(que ya sabéis) ya vale la pena, ...FROMISTA ES UNA CAÑA!!!!!!!!

juancar347 dijo...

Bueno, pero imagínate por un momento lo genial que hubiera sido que no se hubieran intervenido los demás y mutilado, en su mayor parte, el mensaje inicial. De todas formas, yo me refería más que nada a la sensación 'artificial' que queda en un templo que fue tan emblemático.
Un abrazo

Alkaest dijo...

Suscribo lo dicho por Juancar, sobre todo por haber estudiado en profundidad el "affaire Frómista" -en la medida que una labor de censura puede ser investigada-, referido a la "mutilación", "escamoteo", y "suplantación", de elementos escultóricos "dudosos", por parte del arquitecto restaurador, entre 1896 y 1905.
Aun dejando a un lado los fallos, causados por la "buena voluntad" con que fue ejecutada la obra, y los entonces dudosos márgenes del concepto "restaurar", lo que provocó, entre otras cosas sangrantes, que los capiteles desmontados no se volviesen a montar en el orden que tenían -con la consiguiente confusión, que ello origina, a la hora de interpretar el programa iconográfico-, hay algo que no tiene perdón.
Las esculturas de capiteles y canecillos, por orden directa del "obispo de guardia", fueron censurados. Se "suavizaron", los caracteres sexuales de los personajes, algunas escenas "escabrosas" directamente se eliminaron, otras se "reinterpretaron" sin conexión alguna con el original, etc.
Item más, las esculturas originales que no se destruyeron, fueron a parar al sótano de varios museos, donde, o "se han extraviado"..., o "no es autorizada la visita". Así, que ya no es posible comparar como eran esos originales. Solo nos queda, rumiar nuestra rabia ante las migajas, del simbolismo románico, que todavía subsisten en este templo.
El insigne profesor Gómez Moreno, ya se lamentó en su época de tal desaguisado, aunque si a él, con todo su prestigio académico, no le hicieron puñetero caso, imaginen a nosotros.
Así pues, y mal que pese a la entusiasta Baruk, a Frómista le cabe aquello que, en la fábula, dijo la zorra al busto de mármol: "Eres hermoso pero sin seso..."

[Posdata. Por motivos igual de personales, en los que me vi envuelto sin comerlo ni beberlo, diré, parafraseando a ciertos humoristas pretéritos: "La semana que viene, hablaremos de San Zoilo"...]

Salud y fraternidad.

juancar347 dijo...

Gracias por la exposición, Maese Alkaest. Tenía muchas ganas de conocer este lugar; de hecho, como afirmo, estéticamente hablando, irreprochable y salvo mínimos detalles (en esto Barukiña tuvo mucho que ver) mantengo mi posición en cuanto al sentimiento que me produjo. Un abrazo

Baruk dijo...

Ya, ya, ...pero durante dos largas horas, a quién tuvimos que estar esperando a que saliera de ese templo hermoso pero sin seso?? ..ejem

Alkaest dijo...

Tuvísteis el inmenso honor, de esperar a este humilde "divino impaciente", que quería dejar constancia de la realidad, y de paso encontró lo que no esperaba, en un capitel -esta vez sí- original...

Salud y fraternidad.