martes, 19 de octubre de 2010

Argomilla, Cantabria: iglesia de San Andrés

Situada relativamente cerca de Castañeda y Torrelavega, a 106 kilómetros de Bilbao y 202 kilómetros de Oviedo, Argomilla continúa, en su iglesia románica de San Andrés -declarada Bien de Interés Cultural en 1982-, con la tradición característica a numerosos templos de la región, cuyo nexo de unión más evidente, por denominarlo de alguna manera, parece estar basado en la ilustración erótica, contenga ésta o no, influencias de índole mudéjar o mozárabe en su desarrollo, con la posible filosofía que tal influencia pueda llevar detrás, o lleve incluso implícito algo más que un simple mensaje de referencia a lo carnal y el pecado.


Si bien es cierto que en el desarrollo elemental de algunos canecillos se continúa con la temática obscena, grotesca y desproporcionada seguida, en cuanto a forma y dimensión, por los canteros de Cervatos, por ejemplo, sorprende, no obstante, que en este templo, el o los canteros que labraron los canecillos, aplicaron también la sutileza como vehículo de expresión para señalar lo evidente, como demuestra la figura de la fotografía número 2.
Figura, por otra parte, que parece implicar o añadir cierta relevancia al acto procreador, pues se repite numerosas veces, como formando parte ineludible de un ciclo particular, cuya clave, probablemente, haya fenecido hace siglos con la imaginación o el sentimiento espiritual particular de su artífice en el momento en el que procedió a su labra.


Tampoco el tiempo, cuando no los hombres, parecen haber sido genuinamente benignos, pues en su estructura se observan modificaciones que, con el correr de los siglos, han ido alterando su primigenia estructura. Como en el caso de Yermo, ésta iglesia de San Andrés se eleva sobre uno de los montes que dominan el pueblo; y aunque actualmente resulta imposible no ver la mano del hombre, restando cada vez más parcelas de monte para transformarlas en tierras de pasto y labrantío, observando lo que todavía sobrevive, bien pudiéramos imaginarnos el entorno tal y como era en la época en que se levantó la iglesia; un entorno indudablemente boscoso, salvaje y tan espeso como boca de lobo.

Esto no es óbice, en absoluto, para que, tanto iglesia como entorno, gozaran de cierta relevancia, como demuestran los sarcófagos de piedra que, a modo de piezas de museo, se conservan en una sala ajena al conjunto del templo; lugar y sarcófagos que, presumiblemente, pertenecían a la antigua abadía que se levantaba en el actual emplazamiento de la iglesia de San Andrés, y de la que apenas queda rastro.

Frente a ésta, se alza un antiguo palacete -ignoro, en realidad, si se trata del llamado Palacio de Ceballos o el Caballero- que, entre otras funciones, se utiliza para la guarda de aperos agrícolas y también como cuadra donde cobijar al ganado, vacas principalmente.

Dado que tampoco tuve ocasión de poder visitar el interior de la iglesia, continúo con mis impresiones de la misma, centrándolas en los motivos artisticos y culturales del exterior, como son las filas y motivos de sus canecillos.

Éstos podrían definirse, a grosso modo, y siguiendo una pequeña división de temática y contenido aparente, en:

- eróticos: grotescos y desproporcionados, en cuanto al tamaño y dimensión de los miembros viriles de hombres y animales, y también de cierta sutileza, como el ya citado e ilustrado con la fotografía número dos.

- crucíferos: no es el primer canecillo con una cruz que se observa en iglesias de la región. Al respecto, cabe destacar otro, más sencillo en su elaboración, que se halla por encima del pórtico principal de la iglesia de San Cipriano, en la también localidad cántabra de Bolmir.

- plantas, animales y monstruos, entre los que destaca aquél que muestra a una fiera, posiblemente un león, por su aspecto, devorando a un personaje que parece tener las manos atadas a un poste y que tal vez suponga una alegoría al martirio sufrido en Roma por los primeros cristianos, rememorando el mito de Daniel. Ese, al menos, podría ser su sentido exotérico, porque el león -si en realidad se trata de tal animal- en ocasiones representativo de la figura de Cristo, es también símbolo de Conocimiento y Sabiduría.

Aparte de éstos, y generalmente representando conceptos relacionados con la lujuria y el pecado, este templo de San Andrés nos ofrece, también, un curioso ejemplar de sirena que, según la opinión de Baruk (recomiendo leer su interesante aportación: 'Regeneración de un concepto: el canto de la syrenita románica) ofrece la peculiaridad, poco corriente, de estar contenida en el interior de una mandorla (ver comentarios).

Otra de las interesantes particularidades que se pueden observar en el exterior, es la presencia, aparentemente como marca cantera -sorprende, no obstante, la ausencia total o parcial de ellas- de un singular símbolo de maestría, elemento esencial en prácticamente todos los fundamentos de la denominada Geometría Sagrada y señal de reconocimiento entre hermandades compañeriles: la estrella de cinco puntas o pentalfa.

Estos son sólo algunos de los pequeños misterios que harán las delicias del investigador, quien, no obstante, podrá disfrutar también, en su visita, de un agradable entorno donde naturaleza y magia están estrechamente ligados, que no es otro que el que rodea tanto a la iglesia como a la población.


8 comentarios:

Baruk dijo...

Un lugar privilegiado es de esa iglesia y con unos canecillos muy curiosos.

La primera sirena dentro de una mandorla que veo... recuerdas? pa flipar!

Un abrazo

juancar347 dijo...

Totalmente de acuerdo contigo, Baruk. Aunque con el tema de la sirena, no termino de verlo claro. No sé si te refieres a cierto canecillo con un personaje que parece tener alas y garras o cola...Si no es ese, entonces es que, después de todo, y para no perder la costumbre de eterno despistado, es que me lo perdí. Un abrazo

Alkaest dijo...

¿Sirena...? Lo primero de todo, sería poder comprobar que se trata de una sirena. Por desgracia, el estado de la piedra, muy estropeada por los elementos, no permite una clara distinción de lo allí representado.

Hemos visitado el lugar en tres ocasiones, y fotografiado la "presunta sirena" desde todos los ángulos. Y, en efecto, parecer, lo que se dice parecer, parece sirena... ¿Pero, lo es?

Allí se aprecia, lo que semeja el busto de un personaje, con una cabeza deforme que no se sabe si es animal o humana, la parte inferior del "cuerpo" es una masa informe, que se estrecha, pero no se ve la cola -o colas- de sirena por parte alguna.

Este ser, está enmarcado por un óvalo, al que agarra con sus manos. Figura geométrica que, por los detalles, parece vegetal, pues se trata de una cinta con abultamientos, en cuyas cuatro "esquinas" aparece una flor de lys. A primera vista, podría parecer que se trata de una doble cola de sirena, que se eleva a cada lado del ser y ella agarra, pero esta "presunta cola bífida" tampoco termina en la típica aleta caudal de pez.

Sea como sea, nos parece mucho atrevimiento afirmar, fuera de toda duda, que se trate, ni de una sirena, ni de una sirena dentro de la mandorla.

Un enigma, desde luego, si que lo es, pero mientras no se encuentre otra figura parecida, o igual, pero en buen estado, cualquier especulación sobre ella es solo eso, especulación.
Y si bien es cierto, que toda especulación es válida, siempre y cuando se reconozca que se trata de eso, también es verdad que, cuando una especulación se nos quiere hacer pasar por verdad comprobada, aunque sea por sano entusiasmo del especulador, debemos sacar nuestro espíritu crítio y dudar razonablemente.

Por otro lado, el edificio frente al templo, es efectivamente el Palacio de Ceballos el Caballero, levantado en el siglo XVII sobre una estructura medieval. El linaje de los Ceballos -una de cuyas ramas, cambiaría este apellido por el de "Alarcón" cuando un caballero de este linaje, Hernán Martínez de Ceballos, conquistó dicha villa conquense en 1184-, originario del cántabro valle de Buelna, tenía numerosas posesiones en lo que entonces se llamaba "Las Asturias de Santillana", y en Argomilla de Cayón levantó una torre fuerte, medio castillo medio palacio, donde andando el tiempo se alzó el edificio que hoy contemplamos en absoluto abandono.

Como lejano y humilde descendiente de aquel linaje, solo puedo decir: "Sic transit gloria mundi..."

Salud y fraternidad.

juancar347 dijo...

En realidad, y en cuanto al tema de la sirena, admito mi parte de culpa, aunque es algo en lo que mis comentarios se basan en la aportación que sobre el tema, realiza Baruk. En efecto, puede ser o no puede ser una sirena, dado que el estado de conservación no es el apropiado para poder lanzar una aseveración con todas las garantías; pero creo que no sería tampoco honesto, rechazarlo sin más, pues cuantas más opiniones o cuantos más puntos de vista se tenga, siempre será mejor.
Por supuesto, y en relación al antiguo palacete, nunca una frase latina como la que nos pones se adecúa tan bien a la realidad actual. Un fuerte abrazo

Alkaest dijo...

Tranquilo compadre, no propongo rechazar nada, sino contemplar el caso desapasionadamente, que es muy distinto.
No soy yo el más adecuado, para decir a nadie que no haga "elucubraciones", o "especulaciones", porque considero que éstas son la "sal de la investigación".

Y para que no te quede mal sabor de boca, te diré que allí si había una sirena. En un can contiguo, y bastante mejor conservada, se agazapa una magnífica "ornitosirena", de enigmático rostro, que nos interroga en silencio...

Salud y fraternidad.

juancar347 dijo...

¿Ves como seis ojos ven mejor que cuatro, y que no hay como tirar de la lengua al que sabe para que cantando nos ilustre a los demás?. ¡A buscar la otra sirena!. Gracias por el detalle de decirlo; a veces no está mal tener un rapapolvo a tiempo...

Baruk dijo...

Hombre de poca fe. Ni rapapolvo ni narices.

Ciertamente la piedra esta muy deteriorada pero aún se puede intuir perfectamente las escamas de su cola erguida, la cabeza se le supone de mujer debido a su cabellera bien visible, los brazos permanecen hacia abajo sujetando la mandorla que esta adornada con tallos vegetales a modo de puntos cardinales, y es ella misma la que abre ese espacio en lugar de ser ángeles como acostumbran hacerlo los Maiestas (se ve perfectamente una de sus manos con dedos incluidos).

Estoy tan segura que es una sirena que me apuesto lo que quieras. Es una sirena envuelta en mandorla como que me llamais Barukita y como prueba tengo unas fotillos muy sabrosonas.

Si quereis verlas os venis pa la Barna y os las enseño...

...bueno, pero si ese lumbago sigue apretando ya os las pasaré por mail ...listillos.

**

juancar347 dijo...

Uy, uy, uy...que me las llevo por tós laos...Está nevando en Madrid, Barukiña, y creo que con las nevadas los lumbagos de los Magisters se enrabietan, de manera que vas a tener que utilizar los servicios de correo....Aunque eso no quita que, en la primera ocasión que tenga, suba para la Barna, que como sabes, tengo muchas ganas de conocerla y visitar algunos lugares particularmente especiales para mí. Un abrazote