domingo, 23 de enero de 2011

Carrión de los Condes: Monasterio de San Zoilo

La fecha de fundación se desconoce. Sí se sabe, no obstante, que en el año 948 vivía aquí una comunidad de monjes cuyo abad se llamaba Teodomiro. En dicho año el Abad concluyó la redacción del libro del Becerro o de fundación del cenobio que recibió el nombre de San Juan Bautista...
[Centro de Iniciativas Turísticas, Real Monasterio de San Zoilo]
Poco queda, en realidad, del románico original de éste arcano Monasterio de San Zoilo, que fue en tiempos uno de los edificios más emblemáticos del Camino de Santiago a su paso por la provincia de Palencia. Durante años, perteneció al hotel anexo; hoy en día, lo gestiona una empresa privada, bajo la denominación de Centro de Iniciativas Turísticas. Actualmente, se están realizando diversas excavaciones de índole arqueológica, precisamente en el suelo situado junto al pórtico de entrada a la iglesia. Pórtico que, dicho sea de paso, es lo único que sobrevive de ese románico original al que me refería al comienzo de la presente entrada.


4 comentarios:

Syr dijo...

Fué una pena el incidente, porque sabes de mi empeño de que tras la comida en el Hostal del Temple,( por cierto ¿ guardas el babero?) visitaras San Zoilo. Sabes que en su origen estuvo dedicado a la Santisima Trinidad y a San Juan Bautista y que no fué sino por culpa o gracias a las reliquias de los mártires cordobeses Félix y Zoilo, cuando obtuvo su denominación actual.

Fue el conde Gómez Díaz su promotor, aunque la gloria se la quedó su viuda Teresa " amada de Dios que murió a los nueve días de aquel lejano junio" tal y como reza su sepultura que vimos en la iglesia que construyó y que visitamos juntos.

Sus preciosas habitaciones, claustro, galilea y el restaurante de Las Vigas, bien valdrían otra visita, Caminante.

Un abrazo

juancar347 dijo...

Hola, Syr. Es cierto, el incidente fue una pena en un día en el que salió perfecto y en el que disfruté como nunca. Pero como bien sabes, nadie está libre de encuentros desagradables; por fortuna, este tipo de incidentes los puedo contar con los dedos de una mano, e incluso me sobran dedos. No tengo la suerte de haber pernoctado en el lugar, pero por tu descripción, debe de ser una grata experiencia. Me apena comprobar, no obstante, que observando lo poco de románico que queda en el monasterio, debió de ser no sólo un lugar importante, sino también una auténtica obra de Arte de la que por, desgracia, apenas tenermos referencias para solazarnos visualmente. Se me escaparon muchos detalles, durante nuestra visita, de manera que ya ves, siempre hay una excusa para volver. Por cierto, el babero está en lugar seguro, y para ser sincero, desconocía el dato referente a la primigenia denominación del lugar. Genial aportación. Un abrazo

Alkaest dijo...

Suscribo ese deseo de volver, en mejores circunstancias, de tiempo y cansancio, porque todavía mis ancianos pies se estremecen con la caminata, de punta a punta de la villa, para acceder al Monasterio: "¡Nada, está a quinientos metros!", nos dijo "una voz popular..." y picamos como incautos.

Eso sí, mereció "las penas", porque aunque los restos románicos son pocos, no son menores, sino muy mayores. Especialmente la portada, y cierto capitel interior que ya sacaré a plaza en mi blog.
Otros varios, deben permanecer todavía escondidos, bajo las escayolas barrocas. ¿Para cuando su recuperación?
También recordaré, que por culpa de una de "las penas", no visité el claustro... Así que, viajero juancar347, me debes un claustro. Al café, invito yo.

Salud y fraternidad.

juancar347 dijo...

En mis recuerdos relacionados con este lugar, y por más que lo lamente, siempre tendré que entonar el mea culpa. Fue un día demasiado perfecto para que terminara de aquella manera, pero a veces, parece que resulta inevitable un tropezón. Con gusto te pagaré ese claustro y, si me es posible, con intereses añadidos. Ahora bien, después y en relación a los cafés, es a ti a quien corresponder 'ir al servicio'. Un abrazo