domingo, 29 de mayo de 2011

Garinoáin, Navarra: ermita del Cristo de Cataláin



Situada a las afueras del término municipal de Garinoáin, y a pie mismo de carretera, la ermita o iglesia del Cristo de Cataláin constituye el único testimonio de entereza que sobrevive entre las ruinas que lo circundan. Ruinas que, a juzgar por su amplitud y distribución, debieron de conformar antaño un cenobio de cierta importancia.

Al decir de los expertos, aquí se observan similitudes con otras iglesias navarras, como son la Asunción, de Olleta, o San Pedro de Echano. Las mentadas similitudes se refieren, tanto a la forma y proporciones del templo, como a la cupulilla hexagonal o cimborrio que lo corona, aunque en el caso de Echano, éste no se terminó de ejecutar, sin que nadie, hasta el día de la fecha, haya sabido explicar el por qué.

Ahora bien, si obviamos las ruinas, referidas, es lícito suponer, a dependencias monacales, almacenes y poco más, y centramos nuestra atención, única y exclusivamente, en la iglesia, observaremos que tanto su exterior como su interior, contienen detalles no exentos de interés. Éstos, no estarían sólo referidos a los mensajes contenidos en la temática de los capiteles que flanquean su pórtico principal de entrada o en la serie de canecillos, que en relativo estado de conservación, circundan su ábside, sino que también estarían basados en la subjetiva información contenida en las numerosas marcas de cantero que se localizan a todo lo largo y ancho de la nave. Entre ellas, caben destacar la estrella de cinco puntas, la espiral -más parecida aquí a las que se localizan en algunos poliskeles de origen celta- y una marca que, a priori, podría conformar parte de un crismón, y que podría resumirse en una P larga en cuya base, y a modo de ancla, se asentaría una omega griega.

Por otra parte, y obviando, así mismo, la temática foliácea de algunos capiteles, elemento común y abundante en la imaginería románica, hay un capitel, en el pórtico de entrada, que llama poderosamente la atención. Su motivo, localizado en algún otro templo de la provincia, muestra a un personaje en cuclillas con un cordel rodeando su cuello, que podría tener, entre otros, dos significados predeterminados: objetivamente hablando, podría hacer alusión a las contínuas razzias árabes, en las que muchos colonos terminaron como esclavos en el Califato de Córdoba (1); subjetivamente hablando, no obstante, podría aludir a ese estado de prisioneros del pecado (2) cuya liberación sólo se encontraría en la aceptación de los representantes y los ritos de la Santa Madre Iglesia. De la importancia que el cantero, supuestamente quiso manifestar en este alegato simbólico, podemos hacernos una idea, si tenemos en cuenta que volvió a utilizarlo como recurso ornamental, en uno de los capiteles de los ventanales del ábside.

De su interior, aparte de una hermosa talla del Santo Cristo, probablemente de origen gótico y muy venerada en la zona, destacan los arcos de medio punto que circunvalan su ábside, en cuyos capiteles volvemos a encontrar con ese simbolismo foliáceo en el que se advierte algún rostro abriéndose camino, que suele encontrarse en numerosos templos navarros.

Mención aparte merecen, no obstante, las estelas funerarias colocadas bajo éstos, entre las que destaca, sin duda, aquélla que representa una elaborada cruz o parte superior de un báculo, rematada por una singular espiral, que podría señalar a un maestro cantero o a un monje de rango superior enterrado en el lugar.

Por último, señalar que hasta el siglo XV sirvió como hospital y hospedería de peregrinos del Camino de Santiago.




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(1) Del resultado de las razzias, así como de los rehenes dejados como garantía del cumplimiento de pactos, se sabe de consanguineidades relevantes. Por ejemplo, una de las figuras más determinativas de la historia navarra, Doña Toda, era tía consanguínea del califa Abderramán III.


(2) Implicaría, también, el uso y ejercicio de ritos y costumbres derivadas de otras religiones y cultos, y por lo tanto, considerados como paganos.

4 comentarios:

Roberto dijo...

Una maravilla de ermita que, pese a su sobria apariencia, esconde una escultura muy interesante.

El esfuerzo por construir un cimborrio también es un dato interesante a tener en cuenta.

Lástima que las dependencias del cenobio hayan llegado tan mal.
Saludos.

juancar347 dijo...

Estoy de acuerdo contigo, Roberto. El cimborrio es un detalle curioso, y dada la similitud con las iglesias de Olleta y Echano, es posible que se puedan establecer unas relaciones itinerantes de la escuela de cantería que anduvo trabajando por allí. Verás, espero, a medida que vaya subiendo lugares similares de Navarra, que hay temas coincidentes en la iconografía. Con respecto a la conservación del Patrimonio, en este país continuamos siendo tan fatídicos como las razzias de Almanzor.
Un saludo

pallaferro dijo...

Si que es una iglesia muy interesante de conocer, tanto su construcción como su historia.

Fuimos unos privilegiados por poder entrar en el interior.

Un abrazo
Eduard

juancar347 dijo...

Totalmente de acuerdo contigo, eduard. Para ser honestos, y aplicando el refrán de que es bien nacido el que es agradecido, debemos a Jaume Molla y señora el detalle de habernos franqueado una entrada que, sin ellos, posiblemente no nos hubiera sido posible. Es una lástima la ruina, pero al menos, nos queda el consuelo de las cosas tan interesantes que se observan en su iglesia que, afortunadamente, conserva un meritorio estado de salud. Un abrazo