jueves, 7 de julio de 2011

Románico rural navarro: la iglesia de la Purificación de Villaveta



El entorno en el que se localiza ésta pequeña población, es similar al de Ecai. No en vano, entre ambas poblaciones, apenas existe la insignificante distancia de un kilómetro. No obstante, de proporciones algo más grandes que la parroquial de San Martín, la iglesia de la Purificación de Villaveta -siglo XII-, aún conserva buena parte de su planta románica original, incluido el ábside, de forma semicircular -con muros de contención, posiblemente añadidos en época posterior- así como prácticamente toda la serie de canecillos originales.

Posiblemente, sean éstos los elementos más destacables del conjunto, pues en el fondo, conforman un mosaico antropológico que ofrece una visión, cuando menos aproximada, de los tipos humanos y animales de la época, mezclados con concepciones simbólicas presentes en la manera de sentir y vivir el entorno. No ha de extrañarnos, por tanto, que junto a ellos aparezcan representaciones monstruosas, cuando no diabólicas, que podrían resultar una pequeña introducción elemental, perteneciente al ámbito de virtud y pecado afín al pensamiento medieval característico del periodo histórico en el que fueron levantados los cimientos de ésta iglesia, presumiblemente en los siglos XII-XIII.

Este detalle no impide, desde luego, permitir un intento de penetrar, al menos de manera claramente hipotética, en el simbolismo oculto que pueda haber detrás de algunas de las figuras, como, por ejemplo, esa interesante cabeza de lobo, que se puede apreciar en la fotografía. Animal que, aparte de recordarnos a las hermandades de canteros, nos puede remitir, también, al panteón celta y a uno de sus dioses más emblemáticos y misteriosos: Lug. O, por el contrario, y acercándonos al simbolismo cristiano, vislumbrar en esa águila descabezada el emblema de uno de los cuatro evangelistas: San Juan.

En las cabezas humanas, por otra parte, se nos muestra un amplio abanico de personajes que definen los usos y las costumbres, acercándonos un esbozo del aspecto de una serie de individuos, que podrían pertenecer a diferentes castas o categorías sociales de la época: guerreros, nobles, siervos, etc.

El motivo de los capiteles del pórtico de entrada -se tiene la misma impresión que en Ecai, como si hubiera elementos encajados con posterioridad, e incluso foráneos- es netamente foliáceo, aunque en uno de ellos, situado a la derecha y bastante ennegrecido, se advierte una pequeña cabeza.

En definitiva, una iglesia románica, de ámbito rural, con los suficientes detalles como para especular y darnos una pequeña visión de la época.




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2 comentarios:

Alkaest dijo...

Al margen de los socarrones comentarios, de algunos "cofrades", sobre el parecido de ciertos canes con mi humilde persona, debo decir que me impresionó aquel sencillo templo.
En muchas ocasiones, la simpleza comunica el mensaje con mayor intensidad que un discurso complejo. Es como en las tiras cómicas, que en cuatro viñetas te revelan verdades profundas, de esas que te llegan a lo más hondo.
Y puedo asegurar, dentro de mis cortas luces, que en Villaveta esos canes son una tira cómica medieval, narrando algo tan profundo como simple.

Salud y fraternidad.

juancar347 dijo...

Recuerdo dichos comentarios, y confieso el mea culpa en cuanto a que bien que me reí. Tienes que reconocer, que pocas se encuentra uno con una reproducción románica de sí mismo. Creo que el burro que había al lado, se parecía bastante a mí; ya ves, hasta las 'piedras' nos tienen calados. Coincido por completo con tu comentario: sencilla o no, en ésta iglesia, como en la mayoría, tenemos un auténtico compendio de datos que deberían hacernos ver la sabiduría contenido en unas, aparentemente, sencillas imágenes. Un abrazo