jueves, 7 de junio de 2012

¿El claustro de Palamós es originario de Gumiel de Izán?



Desde hace unos días, los principales medios de comunicación se han echo eco de una noticia que, aunque nos parezca sorprendente, no lo es en absoluto y tan sólo recoge la cruda realidad del tremendo expolio que ha sufrido un país que muy tarde ha comenzado a valorar -demasiado tarde, me atrevería a añadir- uno de los patrimonios histórico, artístico y cultural más grandes del mundo. Como gallegos y asturianos -dicho sea con todo mi respeto- muchas, quizás demasiadas piezas insustituíbles han hecho las Américas. La mayoría, aunque se conocen sus principales destinos, no han regresado jamás a casa. Algunas, como varias pinturas pertenecientes a la ermita soriana de San Baudelio de Berlanga, volvieron a la Patria grande, que no a la chica, donde en justicia pertenecían (1), y actualmente reciben miles de visitas en el Museo del Prado de Madrid. Parece ser que fue aquí también, en estos madriles tan queridos y a la vez tan odiados, donde, allá por el año de 1958 -cuando muchos todavía se preguntaban qué había pasado con el oro de Moscú y Franco se otorgaba a sí mismo pensiones millonarias- se fraguó el origen de ésta completa aberración. Una aberración, dicho sea de paso, que posiblemente haya visto ahora la luz, empujada por esa fiera hambrienta, indecente pero en algunos casos y aspectos justiciera, que es la Crisis: un particular pone en venta su finca, de nombre Mas del Vent, donde, ¡magia de lo más potagia!, un formidable claustro del siglo XIII, de soberbios capiteles, posiblemente de estilo silense, sirve de arboleda a una lujosa piscina, siendo en tiempos el escenario -al parecer, de lo más discreto- de eventos festivos, en los que incluso estuvieron escritores de reconocido prestigio, cuyos nombres, ya que incluso ellos hablaron de sus veladas pero no de ésta auténtica joya, prefiero, por vergüenza, obviar yo también. Sea como sea, lo spanish especulativo, grito en el cielo y otras soberbias loas Domine, están consiguiendo traer de cabeza a la misma Generalitat. Aunque todavía es demasiado pronto para lanzar ciertas campanas al vuelo, uno de los nombres con los que más se especula es con la posibilidad de que el claustro perteneciera al desaparecido monasterio de San Pedro, que estuvo enclavado en la población burgalesa de Gumiel de Izán. Casualmente, anduve por allí el pasado mes de agosto, y pude contemplar los pocos capiteles que de dicho cenobio, se custodian en la inmensa parroquial. Dicho esto, tan sólo cabe hacerse una pregunta: ¿éstos hermosos capiteles huérfanos, habrán encontrado por fin a sus padres?.

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(1) Su regreso, significó el canje del ábside, pinturas incluídas, de la iglesia segoviana de San Martín, en Fuentidueña. Negocio redondo, diría yo.

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