lunes, 8 de octubre de 2012

Corullón: iglesia de San Esteban

Situada en las proximidades de la iglesia de San Miguel y haciendo piña con el casco urbano de Corullón, la iglesia de San Esteban participa, oculto su pórtico de entrada por una cubierta relativamente moderna, de ese mensario, generalmente criptográfico, tan característico de un estilo artístico como es el románico. Antes de ella, y formando parte de los adornos de una casa particular que, a juzgar por su estado, parece estar deshabitada desde hace tiempo, una pequeña y huérfana maravilla nos avisa de los pecados de la envidia y de la ira, en las figuras, inconfundibles, de los bíblicos hijos de Adán y Eva; es decir, de Abel y Caín. Llama la atención, desde luego, el halo de santidad que recubre la cabeza de un manso Abel, en el que puede apreciarse una inscripción latina. [Afirmación gratuíta, como demuestra Maese Alkaest en su comentario (ver), donde quizás, por un exceso de confianza y un ligero sentido de la asociación, se cometen errores de interpretación de bulto pues, dada la advocación del templo, debería haberme percatado de que en realidad, se trata de la lapidación de San Esteban. Errare humanun est].
Reconocido el error, no queda muy claro, por otra parte, por qué este templo, que fue construido en el año 1086 -según consta en una inscripción- fue posteriormente derruído -hacia 1093- y vuelto a reconstruir. Detalle, por el que sería lógico pensar, que ésta pieza perteneció al conjunto, posiblemente originario. Otra cuestión sería, no obstante, preguntarse en qué momento la Historia la desechó y por qué se consintió que terminara como un vulgar objeto decorativo en manos laicas.
Del primitivo templo, datado, pues, a finales del siglo XI, apenas sobrevive la portada -cubierta, con posterioridad- y unos interesantes canecillos que, en número aproximado de treinta y seis, definen diferentes características simbólicas, entre las que no faltan, como vimos en el caso del vecino templo de San Miguel, aquéllas de marcado carácter erótico.
Los expertos comparan el estilo de esta portada con la de la Puerta de las Platerías de la catedral compostelana, emparentándola, así mismo, con ese peculiar estilo desarrollado entre los siglos XI y XII, cuyos máximos exponentes se localizan en Santiago, León, Jaca y Frómista.
Entre los elementos principales que han sobrevivido, caben destacar aquellos que inducen a pensar en influencias de origen franco, determinadas por la proliferación de flores de lis, así como posibles referencias a cultos anteriores, paganos, destacables por la presencia de curiosos personajes que surgen espontáneamente de la vegetación, y que podrían aludir al celtismo anterior de la región. Reseñable, también, es la observancia, a ambos lados del frontis de entrada, de las tipicas cabezas de fieras o monstruosas que, a modo de figurativos demonios guardianes, custodian el acceso al templo. Por último, añadir la presencia de aves, representativas, generalmente, de la vida celeste y del alma, siendo el modelo principal, en este caso, la figura inconmensurable del águila, animal que, a su vez, representa al evangelista San Juan.
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2 comentarios:

Alkaest dijo...

Si se me permite una rectificación...
El relieve que citas, sacado en tiempos de alguna parte arruinada del templo en cuestión, no representa Caín y Abel.
Se trata de la lapidación de san Esteban, según se describe en el relato mitológico cristiano, "Hechos" 6:8-14 y 7:58-60. Y en el halo de santidad, del relieve, se puede leer su nombre: "Sancti Stefanus".
Advocación que, todavía, ostenta ese templo.

Salud y fraternidad.

juancar347 dijo...

No sólo se te permite, sino que también se te agradece. Ya ves, un error infantil que demuestra que en ocasiones una primera impresión puede inducir a un gran error. Un abrazo