sábado, 20 de febrero de 2010

Monasterio de San Juan de la Peña: el Monasterio del Grial

'Dentro de esta línea de contar con reliquias y objetos que prestigiaran al monasterio como centro de peregrinación para la comunidad cristiana, hay que recordar que la tradición nos habla de la presencia en San Juan de la Peña del Santo Cáliz de la Última Cena, la sagrada reliquia que según algunas versiones populares de la leyenda fue encontrada en tiempos del emperador Constantino, en los primeros años del siglo IV, y que desapareció de Roma tras el saqueo de los visigodos en el año 410...'.
[Domingo J. Buesa Conde: 'El Monasterio de San Juan de la Peña', Editorial Everest, S.A., 2ª Edición, 2007]

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Un peregrino, bastón en mano y mochila en la espalda asciende indolente la carretera que, partiendo del tranquilo, pinturesco pueblecito de Santa Cruz de la Serós, se pierde hacia esas cumbres emblemáticas rebosantes de misterio y de leyenda. Ha parado antes, obligatorio en su peregrinaje simbólico, en la iglesia de Santa María; e incluso unos metros más allá, al comienzo de la carretera, ha entrado hasta donde le permitía la verja, en la ermita, seguramente intrigado, preguntándose quién fue en realidad ese enigmático Caprasio elevado a la categoría de santo que, aunque no muy común en el santoral ibérico, se ha encontrado ya otra vez en su camino. En efecto, a cientos de kilómetros de distancia, en las parameras sorianas, en un pueblecito que, curiosamente, lleva por nombre Suellacabras. Una más, piensa, meditabundo, de las fascinantes adivinanzas inherentes al juego iniciático y profundamente simbólico del Camino de las Estrellas.

La carretera serpentea, sinuosa como el cuerpo de una serpiente, haciéndose más empinada a medida que se avanza. A ambos lados, la vegetación, abundante, recibe al peregrino con el dulce canto estival de razas desconocidas de aves, que a veces levantan el vuelo precipitadamente, temerosas de un peligro indefinido. Ya sea porque hace calor, o porque el ascenso y la edad suponen un desafío clave en el camino, algunas notas de sudor perlan la frente ajada del peregrino. No obstante, de sus labios, agrietados y resecos, no brota queja alguna.

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'Este bastión de la fe contra el mundo infiel (Monsalvat), ha sido ubicado por algunos en Montserrat y por otros en San Juan de la Peña. Incluso hay autores que identificaron al dinámico y guerrero Alfonso el Batallador, rey de Aragón en el siglo XII, como Amfortes, que fue el hijo de Titurel y su sucesor en el trono del castillo del Grial que se situaba en una roca de la montaña...'.
[Domingo J. Buesa Conde: 'El Monasterio de San Juan de la Peña', Editorial Everest, S.A., 2ª Edición, 2007]

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6 comentarios:

KALMA dijo...

Hola Juan Carlos ¡De mis sitios favoritos! En Semana Santa, seguro que desde el Valle de Salazar, de la vecina Navarra, nos damos un vuelo.
Su situación, el entorno, el paisaje, enclavado en la roca...
El monasterio antiguo, que a duras penas sobrevivió a varios incendios... Y aún así, es una joya del románico aragonés, el Claustro, las pinturas… el conjunto.
Dice la "historia" que en tiempos fue la morada del Grial, que en la actualidad está en la Catedral de Valencia, o eso afirman cuando la visitas y esta bruja es "crédula" o al menos soñadora.
¡Un lugar de leyenda, real!
Abrazotes.

juancar347 dijo...

Hola, bruja. En cuestión de sueños, creo que ya somos dos: siempre he adorado este sitio; mucho más, desde luego, desde que tuve la oportunidad de poner mis pies en él. Cuando miro las fotos o los vídeos, siento nostalgia. Es un lugar, no me cabe duda, especial. El entorno, los pueblos de alrededor, como Santa Cruz de la Serós...Aunque el Grial esté en Valencia, en este lugar aún alienta su magia. Un abrazo

Syr dijo...

Hola querido Caminante y compaña kalmante. Veo tu entrada y recuerdo que hace años en otro foro especializado cuestioné ese tema del grial San juan de la Peña que algunos quieren ver reproducido cuando para mí es el sacrificio primordial y el Cambio del Orden establecido.

Tambien conoces mi preferencia de indentificar al Grial como gradale (documento) más que como cáliz. Y por si hubiera poco, te participé la teoría del cáliz que los templarios rescataron en el Cerro de San Cristóbal de Almería y no se llevó a Valencia, sino a Italia.

Estoy deseando darte un abrazo ( con escalera) en Cinco Villas, así que ya puedes ir "traginando" a los jefes.

juancar347 dijo...

Hola, Syr

En efecto, conozco tus principios en cuanto a tu forma de pensar y sintetizar el término Grial, y hasta cierto punto los comparto. Como podrás ver, también, la información referente al sitio de Almería, me ha venido de perlas en mis últimas entradas sorianas. Ahora bien, aquí si que me gustaría que me permitieras -como caso excepcional- ser romántico más que románico, pues no soy capaz de percibir todo lo que siento y todo aquello que me transmite este lugar, si no es, desde luego, desde esa perspectiva. En cuanto al abrazo, querido amigo, el deseo es mutuo. Es más, no sé si aconsejarte que si observas que tardo más de la cuenta en agacharme, me des una patada en las espinillas...Con los jefes no te voy a decir que están en el bote, pero sí que los tengo a punto de entrar. Un fuerte abrazo

Syr dijo...

Que conste que no es idea propia, pero el Mongui de Malvís siempre me apunta que es más coherente pensar que lo transportado en el Arca de la Alianza fueran documentos relativos a la pretendida ascendencia o árbol genealógico de la estirpe David(n)ica de Jesús y Magdalena, que un cáliz. Y cuándo lo interrogo, me reconviene diciéndome: ¿ te imaginas a alguien que alquila una casa para celebrar una Cena con sus amiguetes y que el mesonero le ponga para beber un cáliz de oro con incrustaciones de esmeraldas?. Pues a lo mejor sí, pero... ¿ que se lo deje robar y no lo denuncie en Comisaría?.

Un abrazo

juancar347 dijo...

Muy agudo el Mongui, porque visto así, es cierto, no deja de ser una incongruencia. No es broma, pero en el único sitio que he visto que se tendía a identificar el Grial como una copa sencilla, destartalada incluso, es en una película: Indiana Jones y la última cruzada, como si los guionistas, en un momento dado, hubieran meditado precisamente sobre ello. Yo también tiendo a considerar esa visión de Gradale...