sábado, 1 de enero de 2011

Dehesa de Romanos, Palencia: iglesia de Santa Eugenia

Otro pueblecito cercano a Aguilar de Campóo y su ámbito de influencia, es este de Dehesa de Romanos, que aún conserva, en su parroquia de Santa Eugenia, algunos restos interesantes de un románico original que, bien por el mensaje o bien por los trazos desarrollados, sugiere la posibilidad de que el mismo taller cantero ejerciera su actividad en muchos de los pueblos de la zona. Notablemente modificada su estructura a lo largo de los siglos, de dicha actividad ha sobrevivido la espadaña, parte de su ábside y la portada, en cuanto al exterior se refiere. En su interior, algunos capiteles de excelente talla, nos remiten, al menos, a uno de los temas más desarrollados de los vistos en la provincia: el desquijamiento del león por parte de un hercúleo Sansón sentado a horcajadas sobre su lomo.
Aparte del capitel mencionado, que muestra a Sansón desquijando al león, así como otro de idéntica calidad, que representa a un caballero sojuzgando -por la posición de una de las patas del caballo, sobre la cabeza de éste- a otro individuo que permanece sentado, del que se podrían extraer varias interpretaciones -¿un posible caballero cygnatus o apocalíptico?, ¿una crítica al estilo feudal de señorío y vasallaje?, ¿una alución a Santiago Matamoros?- hay otras piezas que, sin ser románicas, merecen también atención.
Entre éstas, cabe mencionar una posible representación pictórica de San Martín, ataviado de obispo, báculo y guanteletes incluídos. El uso de éstos últimos, estaba sumamente restringido. Y resulta curioso que, por ejemplo, en las órdenes militares de caballería, como el Temple, aparte de la figura de los Grandes Maestres, su uso estaba restringido a los hermanos-capellanes y a los canteros de o que colaboraban con la Orden, siempre que estuvieran trabajando, con el fin de preservar sus manos.
Otra de las curiosidades mencionables, es un retablo que, dado la vuelta, sirve de elemento de martirio a un Cristo, con tal suerte que el entramado de madera hace que éste simule estar crucificado sobre una cruz patriarcal. O esa losa, tan limpia que parece de factura moderna, situada debajo de la pequeña pila de la entrada, que representa un rostro, el boquete de cuya boca indica que estuvo o fue concebida para servir de fuente y que, moderna o no, es toda una alusión a los antiguos mitos que la religión imperante no pudo erradicar nunca del todo. Incluso tengo mis dudas con la autenticidad de otra pieza que representa una crucifixión románica, y que se encuentra localizada no muy lejos de la pieza anterior.


4 comentarios:

Alkaest dijo...

Otro "libro de piedra", al que han arrancado sus páginas, y solo nos han dejado alguna, rasgada, por cuya riqueza podemos soñar como sería la obra completa.
Ya no podemos leer el libro, pero hay tanta belleza en los párrafos sueltos de esos fragmentos de páginas...

Salud y fraternidad.

juancar347 dijo...

Completamente de acuerdo contigo, mi inestimable Magister. Acuérdate de cuántos libros de piedra similares nos encontramos durante nuestro inolvidable recorrido de este verano. En algunos casos, como este presente de Dehesa de Romanos, duele especialmente no poder apreciar esas páginas que faltan, las cuales, bajo mi punto de vista y por la calidad desarrollada, debieron de constituir un auténtico best-seller medieval. Eso nos da una idea de lo bárbaros que hemos sido en cuanto a salvaguardar la riqueza afín a nuestro patrimonio histórico-artístico. Un abrazo

Roberto dijo...

Hasta en construcciones tan humildes como ésta la belleza de la arquitectura románica se hace patente. Bonito ábside.
Y es curioso, vista la espadaña, a mí me parece más renacentista que románica. A lo mejor es por los remates que se aprecian sobre ella.
Un abrazo y gracias por este magnífico blog.

juancar347 dijo...

Hola, Roberto. Es muy posible que tengas razón con respecto a la espadaña, que fuera románica en origen y sufriera modificaciones en el transcurso de los años como el resto de la estructura. Creo, que en origen, esta iglesia, aunque humilde, fue una joya, a juzgar por los elementos que, aunque pocos, afortunadamente han sobrevivido y de los que tenemos buena prueba en los capiteles absidiales del interior, como ocurre en numerosos casos de la zona. Pocas piezas sobrevivientes, pero cuya calidad induce a pensar en un excelente taller cantero que trabajó extensamente por la zona. Un abrazo, y gracias a ti por tu amable comentario.