miércoles, 30 de septiembre de 2009

El tesoro pictórico de Sacramenia

Si el gótico constituyó una auténtica revelación arquitectónica en su época, revelación en la que muchos -incluido el gran maestro Fulcanelli- presienten la sombra incierta pero alargada del Temple, no es menos cierto que influyó, también, en las artes plásticas que habrían de decorar, siguiendo los patrones pedagógicos establecidos previamente en el arte románico, las paredes y los ábsides de los templos. El mejor ejemplo, en Sacramenia, lo encontramos en la iglesia de Santa Marina y los magníficos frescos de su ábside, fechados en los siglos XV-XVI.


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4 comentarios:

Iconos dijo...

Prolífico e inquieto amigo: maravillosos tesoros tenías guardados bajo tus alas. Menos mal que en el reposo otoñal te ha dado por mostrárnoslas en todo su esplendor. Veo que dejan hacer fotos... ummm, interesante... Si te gusta la pintura gótica no dejes de visitar el Valle de Valdeolea, en Cantabria. En las iglesias de Santa Olalla y Mata de Hoz hay unas escenas góticas impresionantes. Pero... no podía ser todo tan perfecto... el problema es lograr que te abran las ermitas, pues los paisanos se han desentendido de aquello de "fulanita tiene las llaves". Por fuera son toscas y sencillas, muy bellas. Y si no las puedes ver, admiras el paisaje cercano a tu Asturias, y observas huellas romanas y prehistóricas... y comes un cocido montañés... Buenas noches. Muchas gracias por este regalo.

Baruk dijo...

Es muy guapa!, toda una sorpresa, tanto por las pinturas como por los pedacitos prerománicos que resistían.


Salud y románico

juancar347 dijo...

No tengo más remedio que intentar llevar esta gripe que he enganchado de la mejor manera posible. Y dado que soy una persona inquieta, pues estoy cribando los archivos. Estas fotos de Sacramenia son relativamente recientes. Pero seguiré tu consejo, Iconos. Cantabria es una tierra que me atrae mucho, y en cuanto a tesoros, está repleta. Ese cocido montañés debe de saber a gloria. Me acordaré de probarlo...

juancar347 dijo...

Hola, Baruk. Lo cierto es que sí, fue una auténtica sorpresa; al menos para mí. Dentro de lo que cabe, no se conservan demasiado mal, cosa que ya de por sí es de agradecer..