jueves, 1 de octubre de 2009

Un misterio gótico: la Virgen de la Flor

Ocurre a veces, que uno visita lugares en los que no espera encontrarse, en menor escala, desde luego, exposiciones artisticas que muestran objetos maravillosos, desconcertantes y posiblemente únicos en su género, que bien pudieran haber brillado en exposiciones de cierta relevancia, como puede ser, sin ir más lejos, la presente edición de las Edades del Hombre, que se celebran en Soria.
Medina de Pomar, capital merindense, guarda un buen número de tesoros; muchos de ellos, dignos de un atento vistazo. Si bien es cierto que el románico apenas encuentra testimonio en sus edificios más emblemáticos -si exceptuamos unos indicios apenas reconocibles en la estructura externa de su iglesia de la Santa Cruz- también lo es el increíble y valioso conjunto artístico que atesora, como si de un arca se tratara, en el monasterio-convento de Santa Clara.
Uno de ellos, por supuesto, es ésta preciosa talla gótica que, como es habitual en este tipo de imágenes, apenas se tienen referencias, y a falta de ellas, se ha convenido en denominarla precisamente con el símbolo que porta en sus manos: la Flor.
He aquí, pues, un curioso enigma gótico, la Virgen de la Flor; una virgen que, a falta de documentación, está sobrada de misterio. Y lo que es más importante, y quizás ese detalle tenga mucho que ver a la hora de calificarla de especial, la gran cantidad de símbolos que se pueden observar en su talla.

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