domingo, 3 de octubre de 2010

Cervatos, Cantabria: Colegiata de San Pedro


Para intentar comprender, siquiera una mínima parte de ese gran enigma artistico y simbólico que es la Colegiata de San Pedro de Cervatos, resulta imprescindible, cuando no necesario, obviar, en primer lugar, el paradigma erótico por el que posiblemente resulte más conocida, y aventurar la mirada hacia atrás; lejos, mucho más lejos de ese siglo XII en el que, se supone, se fundamentan sus cimientos. Resulta imprescindible, necesario aún más, si me apuran, hacer un pequeño ejercicio de imaginación, e intentar que nuestra mente -infinitamente viajera y peregrina- intente acceder a esa Hispania anterior al declive visigodo y la invasión árabe de la Península.
Y dentro de ésta Península, una región de reminiscencias eminentemente mágico-naturales, aislada de la Meseta por una imponente frontera natural: los Picos de Europa. Una región brumosa, de bosques sombríos, impenetrables, y valles fértiles, generosos y fructíferos; una región en la que, de todas las culturas que pusieron los pies sobre ella, destaca una en particular, que supo conectar con el entorno como ninguna otra: la celta.
Posiblemente, a diferencia de las demás culturas, los dioses del panteón celta estaban estrechamente ligados a la Naturaleza; no sólo se sacralizaba el bosque, donde por encima de los demás elementos destacaba la figura del roble, sino que, además, se rendía culto a una serie determinada de seres o espíritus elementales (de las fuentes, de los ríos, del aire, del fuego...) por cuya mediación, el hombre obtenía lo necesario para su subsistencia. No resulta extraño, pues, que éste, a modo de agradecimiento, propiamente hablando, dedicara una serie determinada de ritos y ofrendas, entre los que no faltaban, desde luego, los ritos de fertilidad. Ritos que persistieron con un arrojo fuera de lo común, frente a los que el Cristianismo encontró barreras poco menos que insalvables, y aún considerados como paganos, consintió en maquillar en pro de una labor evangelizadora que, desde luego, tenía muy cuesta arriba. No es de extrañar, por tanto, que en los edificios religiosos sobrevivan muestras que, lejos de desconcertarnos, han de hacernos mirar con otros ojos. La Colegiata de San Pedro de Cervatos, en mi opinión, pertenece a este grupo.
Otro de los revulsivos a tener en cuenta, fue el descubrimiento, en las cercanías de Iria Flavia, de los restos del apóstol Santiago. Revulsivo que, además de suponer un golpe efectivo de fe, abrió otra vez aquél antiguo camino celta de peregrinación, conllevando, además, un germinamiento de construcciones religiosas a todo lo largo y ancho de las numerosas rutas que, partiendo de dentro como de fuera de la Península, tenían como objetivo Compostela, y más allá, ese Finis Terrae.
En efecto, nunca sabremos con exactitud a quien pertenecen en realidad esos huesos, esas reliquias descubiertas en ese campus stellae -incluso la etimología se presta a varias interpretaciones, como campo de la estrella o campo de las estelas, en relación al cementerio alli existente-, no estando nunca, por tanto, seguros de quién yace realmente en lo más profundo de la catedral compostelana. Pero sí sabemos una cosa, y es que, independientemente de que sea Santiago el Mayor o el hereje Prisciliano o cualquier otro personaje, ésta posible inventio constituye el revulsivo que siglos más tarde haría posible la Reconquista y de hecho, ésta proliferación artística que consigue que ahora, a pesar de no entenderla del todo, nos regocijemos de placer con su sola observancia.




La clave del erotismo de San Pedro de Cervatos podría estar, entonces, directamente relacionada con estos ritos de la fertilidad, sin necesidad de buscar otras complicadas interpretaciones de origen tántrico oriental, que tanto se manejan en algunos círculos. La prueba de ello, quizás la encontremos en numerosas otras iglesias y colegiatas de la región -como Bolmir, Yermo o Argomilla, por citar algunas- cuyo erotismo no es, bajo mi punto de vista, inferior.

Pero si obviamos, o mejor dicho, dejamos en un segundo plano la erótica canecística, veremos que en este monumental templo de Cervatos -una pasada, como acertadamente dijo una amiga, cuya voz, anónima por respeto, se puede escuchar en el segundo vídeo que acompaña a esta entrada- hay otras claves, otros detalles de interés, que enlazan, en mayor o menor medida, con la posible presencia de una orden militar maldita -el Temple- y con un no menos complicado y fascinante tema: el de los canteros medievales y sus posibles rutas de influencia. Porque, continuando con lo que comentábamos al respecto en la entrada relativa a la Colegiata de San Martín de Elines, aquí, en San Pedro, volvemos a presentir la presencia, si no de ese misterioso magister Dom Michael, sí al menos de su escuela. Esto se hace evidente, comparativamente hablando, en las figuras de algunos de los capiteles interiores que conforman los arcosolios absidiales que rodean al altar. La sospecha surge, casi por sí sola, en la forma de las figuras, y sobre todo, en esa particular labra y disposición se las serpientes, tan familiares a las que podemos encontrar en San Martín de Elines y en tierras de Segovia, como en el interior del Priorato de San Frutos.

El elemento serpentario, parece ser una constante en el trabajo de este magister, o bien una continuación, con la misma técnica de enroscamiento, continuada idealmente por su escuela. Ideal o simbolismo, por otra parte, que podría indicar no sólo una alusión al Conocimiento, asociado generalmente a la figura de la serpiente, sino también una posible alusión a esas wouivres galas, que no serían, si no, esas corrientes telúricas que se desarrollan en el interior de la tierra y que, supuestamente, ejercen una serie de influencias determinadas, conocidas desde la más remota antigüedad.

Las figuras humanas -sobre todo aquella en particular que parece mostrar al propio magister, en el capitel de San Frutos y posiblemente a San Pedro, en este capitel de Cervatos- aunque familiares, también difieren, no obstante, en un detalle principal: los ojos. Lejos de parecer una circunstancia casual, parecen haber sufrido una evolución del círculo original al óvalo, comparable a aquellos otros atribuídos al denominado maestro de Agüero y de San Juan de la Peña, en una disposición que en opinión de algunos investigadores, como Juan García Atienza, denota o implica un concepto de trascendencia.

Trascendencia y atención requiere, también, la observación de otro de los capiteles interiores del ábside -y retornamos al mito serpentario- que representa la lucha de San Jorge/San Miguel con una monstruosa serpiente/dragón enroscada. Motivo que se presta a una especial relevancia en la temática -tanto externa como interna- de la portada de la iglesia de Santa María, en la relativamente cercana población de Yermo, y que constituye, en mi opinión, una auténtica rareza. Así mismo, se aprecia una gran calidad en la labra relativa a otras temáticas interiores, como pueden ser los motivos vegetales, los entrelazados célticos, y sobre todo, las aves, generalmente afrontadas y unidas por la cabeza; motivo de dualidad, tanto en lo referida a aves como a otro tipo de animales, bastante común, no obstante, a numerosas iglesias cántabras y palentinas, como tuve ocasión de comprobar este verano.

Con respecto a la posible conexión de la Orden del Temple, honestamente, no hay motivos suficientes para suponerlo, si exceptuamos la presencia de al menos, cuatro cruces del tipo paté: dos, grandes y bien visibles en los medallones de las nervaduras, y otras dos, muchisimo más pequeñas, situadas junto a otros motivos decorativos de probable reminiscencia céltica, que se localizan en uno de los capiteles situados junto al coro.


12 comentarios:

KALMA dijo...

Hola Juancar! Alguien me mandó una foto muy erótica de Cervatos, jjjj. En serio, me has traido a casa la fantasía de Cervatos, capitel, por capitel, forma a forma e imaginar sus origenes y los bosques que la guardan ¡Me gusta! Un beso.

juancar347 dijo...

Uy, uy, uy, bruja...¿quién sería ese sinvergüenza?. No, en serio. Cervatos tiene la fama, pero a juzgar por lo que pude ver por la región, hay otras muchas iglesias que cardan la lana. Incluso algunas muy sutiles, como ciertos capiteles que se localizan en la iglesia de Argomilla. Me alegro que te guste, creo que imaginarse el entorno siempre puede ser una gran ayuda para intentar comprender el simbolismo del lugar. Ahora, apenas hay bosques que rodeen a Cervatos. Como verás por las fotos, las colinas han sido roturadas y se alternan las tierras de pasto y de labranza. Pero en tiempos...debieron de ser profundos y espesos como boca de lobo. Un abrazo

Syr dijo...

Los mozárabes juegan un importante papel en nuestra iconología románica. Cristianos en territorio musulmán, estaban impregnados de las dos culturas y no cumplian prohibiciones de ninguna de ellas. Y el concepto del sexo en cada una de estas dos culturas que conviven, es muy diferente, pues si en las orientales es fuente de felicidad y del bien, camino de la perfección y estado de la vida superior ( de ahí su ubicación en los aleros), en la otra es origen de todo mal y envilecimiento.

En Cervatos y su contorno, existen vestigios de influencia oriental (su tímpano mozárabe) y recuerda la estrella de cinco puntas en San Martín de Elines.

Porque ¿ cómo podría explicarse que en Villanueva de Nía, la simbología erótica se encuentre no en el exterior, sino en el interior del ábside, lugar sagrado de contacto con dios?.

Salud y románico

juancar347 dijo...

Hola, Syr. De acuerdo con la importancia en cuanto a la herencia, digámoslo así, mozárabe y mudéjar dentro de nuestro románico. Pero no estoy totalmente satisfecho en relación al capitel que citas del interior de la iglesia de Villanueva de Nía. De hecho, he pensado bastante en ello y no se me ocurre qué narices pinta allí. Creo que la explicación no es tan sencilla como a ti te parece, aunque por supuesto reconozco mis limitaciones y siento un gran respeto por tu experiencia y tu cultura. De hecho, esa figura erótica de la mujer abierta de piernas, nos la hemos encontrado en muchas iglesias, también con huellas mozárabes, y siempre como canecillo; es decir, fuera. Si partimos de esa simple base, pregunto: ¿qué tiene entonces de especial esta iglesia de Villanueva de Nía para colocarla en el interior, en un lugar tan cercano al altar?. Un abrazo

Syr dijo...

Pues se me ocurre que ese simple detalle echaría por tierra las teorías preponderantes que consideran que las representaciones eróticas sólo tienen cabida en el exterior, porque simbolizarían los pecados de la carne y nunca en el interior de la Casa de Dios, y la creencia del "paga y entra" donde la Iglesia, como instrumento de contacto con la divinidad, es la única que, mediante limosna, puede redimirte.
Con esta representación en el lugar más sagrado, podemos dar cabida a otras connotaciones que no sean la catequético-censora de la pura y simple maldición del sexo a través de la representación de los órganos sexuales desde plásticamente rudos hasta grotescamente distorsionados (Frómista, cara norte de la torre de San Martín), ni la Satírica, crítica con los excesos de los hombres de la iglesia , sino la Sociológica-reproductora, (el encantador canecillo de la prostituta y el monje bajo tejaroz del muro sur de San Martín de Fuentidueña), propagandística o de invitación a cubrir la necesidad demográfica para aportar brazos a los campos, en aquel momento histórico en que vencidas pestes (incluído Almanzor)y pandemias que asolaron el medievo y superado el miedo a la fatídica fecha 1000, el hombre recupera su protagonismo frente a la naturaleza y se produce la eclosión demográfica que inunda campos y el exceso de brazos, determinante del éxodo a las villas, con la consiguiente formación de burgos y aparición de una nueva clase social, liberada del vasallaje a la tierra ( y por tanto que ya no reporta "diezmos del impuesto eclesiástico), nuevos oficios (artístas, artesanos), una incipiente buguesía,y una nueva modalidad de ejercicio económico (el comercio) que a la postre daría al traste con el concepto feudal y sería germen de la nueva Edad naciente.

Salud y románico

juancar347 dijo...

Es evidente que la existencia de este capitel echa por tierra esas teorías que mencionas al principio que, es de suponer, fueron lanzadas a lo mejor desconociendo este detalle. Ahora bien, independientemente del hecho de que la Iglesia es capaz de perdonar cualquier cosa mediante 'cheque al portador' en moneda de curso legal, y poniendo en práctica el precepto bíblico de creced y multiplicaos, ¿por qué representarlo de una manera, digamos, tan carnal, tan incitante a la prostitución?. ¿Por qué no hacerlo, dado que estamos hablando del lugar más sagrado del templo, de una manera más sutil? Una manera similar, por poner un ejemplo, a cierto canecillo que se encuentra en San Bartolomé de Río Lobos o, incluso, sin salir de Cantabria, esos otros que representan de una manera sutil, bajo mi punto de vista, el acto de la penetración, que se pueden observar en el ábside de la iglesia de Argomilla...No obstante, y lo reconozco sin ningún tipo de falsa modestia, al menos tus exposiciones complementan de manera genial las entradas, por lo que te quedo muy agradecido. Un abrazo

Syr dijo...

Lo que con nuestra mentalidad podemos considerar erótico o pornográfico, podría no serlo para las gentes del siglo XII.

La vulva,también tiene un contenido de regeneración equivalente al león fagocito, pues deriva del egipcio sherah ( revelar) y gig (santuario), y en las representaciones del Nilo, el órgano genital femenino se forma jeroglíficamente por dos medias lunas enfrentadas, de tal forma que simulan la abertura vertical de la vulva, representando en el mundo egipcio la entrada al mundo espiritual, desde donde pasaría al contexto cristiano evolucionando como la “Vesica piscis”, es decir la aureola o almendra mística para indicar que lo que se encontraba dentro de ella corresponde a un plano espiritual. Sería la "puerta entre mundos", y por tanto, no necesariamente con la carga negativa de la boca del Infierno.

Un abrazo.

juancar347 dijo...

Mi querido, Syr: no hay nada como tirarte de la lengua para que cantes por soleares. Aceptando la primera parte de tu comentario, y valorando por su importancia el resto, ¿no crees que esta representación sería más lógica que el símil carnalidad-prostituta que se da en el capitel de la iglesia de Villanueva de Nía?. A este respecto, y en cuanto a valoraciones se refiere, me llamó mucho la atención de una escena de Los Pilares de la Tierra, serie basada en la novela de Ken Follet que se emite acutalmente en Cuatro, en la dentro del mercado de Kingsbridge, y en presencia de todo el mundo, incluido el abad, cliente y prostituta fornican sobre un lecho de paja....

Iconos dijo...

Leo tu comentario, que me ha encantado por el punto de vista que planteas, y a la vez una amiga me manda este enlace sobre Cervatos:
http://cabeceras.eldiariomontanes.es/imagenes-municipios/campoo-sur/1287/cervatos-una-de-las-joyas-de-cantabria.html

Creo que los astros me indican que revisite mi tierra.
Un abrazo.

juancar347 dijo...

Hola, Iconos. Me parece injusto que en la mayoría de los casos en que se plantea el nombre Cervatos, su espectacular fábrica se vea inmediata e irremisiblemente asociada a un erotismo desmesurado. Incluso dentro de este erotismo, como podrás ver por los comentarios de Syr, existen connotaciones muy diversas e interesantes a tener en cuenta. Agradezco el enlace, que leeré con atención, y te aconsejo, si me lo permites, que hagas caso a los astros: tu tierra bien merece una visita más profunda y prolongada. Un abrazo

Anónimo dijo...

os adjunto un video del estudio de proporciones de la portada. espero que os guste
http://www.youtube.com/watch?v=yAPnvEiIwec

juancar347 dijo...

Agradecido por la aportación, que desde luego me parece muy instructiva e interesante. Aunque le agradecería, estimado/a anónimo/a, que la próxima vez que quisiera presentarnos o comentarnos algo, tuviera el detalle de dejar su tarjeta de visita. Saludos cordiales, y una vez más, le reitero mis más sinceras gracias.