lunes, 5 de enero de 2015

Santiago de Sigrás


Muy cercano a Cambre y dentro también del denominado Camino Inglés, se localiza el templo de Santiago de Sigrás. Un templo que, por sus características -cabecera cuadrada y posiblemente ampliada y nave rectangular-, bien pudo tener unos orígenes netamente prerrománicos, que habría que remontar a los años posteriores a la Inventio o descubrimiento de los restos del Apóstol en Compostela. Aunque basta un breve vistazo para consignar la evidencia de las numerosas modificaciones que han ido alterando su primitivo aspecto a lo largo del tiempo, no dejan de ser interesantes, sin embargo, algunos originales de la época de su construcción, que todavía contiene, así como constatar, que fue también hospital de peregrinos. Muy básicos, la mayoría lisos y bastante desgastados por la acción del tiempo y la erosión, todavía conserva varias filas de canecillos en sus muros laterales. En la parte oeste, como viene a ser una característica que se observa en numerosos templos de Galicia, se le añadió la espadaña en siglos posteriores, además de una puerta, que en la actualidad hace las funciones de entrada principal al templo. A este respecto, cuenta con otra puerta, probablemente la puerta de acceso principal en sus orígenes, situada en el lado sur. Se trata de una puerta estrecha y de dimensiones reducidas, de tímpano y capiteles lisos, pegada a uno de los robustos contrafuertes. En la parte superior del tímpano, no obstante, destaca, como añadido en época indeterminada, una curiosa cruz blanca, de tipo céltico a la que el círculo central convierte, sin embargo, en una perfecta cruz paté. Por encima de ella, se observa, así mismo, otro detalle interesante, que también denota su antigüedad: los pequeños ventanales con forma de aspillera, que como función secundaria, en ocasiones se utilizaban como medio de defensa.

De su interior, y bastante mejor conservados, son reseñables los capiteles de la cabecera que, aunque austeros, muestran la habilidad del cantero -tal vez de origen mozárabe o mudéjar-, en el arte de labrar motivos foliáceos o vegetales. Los escudos que se observan en la parte superior de los laterales, indican, así mismo, la influencia de las antiguas familias nobiliarias de la zona, como los Queo, los Basadre, los Loriga y los Labora. Cuenta, además, con una notable imaginería santoral, como la magnífica reproducción del Apóstol Santiago Peregrino que, situada dentro de un curioso templete de aspecto greco-latino, domina la cabecera, por detrás del altar; más pequeñas, y a ambos laterales, las imágenes de San Pedro y San Pedro. La cúpula de la nave, contiene unas pinturas modernas, representativas de la Sagrada Trinidad -se observa que la bola del mundo que hay entre las figuras del Padre y del Hijo, ya está dividida en cuatro partes, con el descubrimiento del continente americano-, idealizada entre nubes y coros de ángeles. Otra de las figuras destacables, es la del singular y popular San Roque, en cuya túnica se advierten dos vieiras y uno de cuyos dedos se dirige hacia la herida situada, al contrario que la mayoría de representaciones similares, en el muslo izquierdo.

Cierran el conjunto artístico del lugar, el edificio de época situado enfrente de la iglesia -probablemente el hospital de peregrinos al que se aludía al principio-, un magnífico crucero de piedra y el detalle de la hermosa cruz de los caballeros de Santiago que se aprecia en el pequeño ventanal situado sobre la actual puerta de acceso al templo.


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