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El enigmático atlante de San Pantaleón

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A veces, cuando la niebla es intensa y cubre parte de esta Merindad de Losa, se puede contemplar, cual legendario Holandés Errrante, la fantástica quilla pétrea de la impresionante formación rocosa que se conoce como la Peña Colorada. Proveniente de los valles que se extienden a sus pies, el viento porta consigo balidos lastimosos, ladridos imperiosos e incluso clara -como el agua cristalina de un arroyo de montaña- la voz del pastor que azuza con su cayado a un rebaño de ovejas que, después de campar todo el día a sus anchas, siente ahora la imperiosa necesidad de regresar a la protección del redil. F uera del tendido eléctrico y sus conocidos fenómenos de estática, unos ojos observan, a través del cristal de la ventana del hogar, las misteriosas luces que danzan intermitentemente por los alrededores de la ermita de San Pantaleón, y las identifica, a la vez que se santigua, con fuegos fatuos cuyo enigmático origen desconoce, pero que prefiere seguir ignorando. Y no obstante, siente u...

Un misterio gótico: la Virgen de la Flor

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O curre a veces, que uno visita lugares en los que no espera encontrarse, en menor escala, desde luego, exposiciones artisticas que muestran objetos maravillosos, desconcertantes y posiblemente únicos en su género, que bien pudieran haber brillado en exposiciones de cierta relevancia, como puede ser, sin ir más lejos, la presente edición de las Edades del Hombre, que se celebran en Soria. M edina de Pomar, capital merindense, guarda un buen número de tesoros; muchos de ellos, dignos de un atento vistazo. Si bien es cierto que el románico apenas encuentra testimonio en sus edificios más emblemáticos -si exceptuamos unos indicios apenas reconocibles en la estructura externa de su iglesia de la Santa Cruz- también lo es el increíble y valioso conjunto artístico que atesora, como si de un arca se tratara, en el monasterio-convento de Santa Clara. U no de ellos, por supuesto, es ésta preciosa talla gótica que, como es habitual en este tipo de imágenes, apenas se tienen referencias, y a fal...

El tesoro pictórico de Sacramenia

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S i el gótico constituyó una auténtica revelación arquitectónica en su época, revelación en la que muchos -incluido el gran maestro Fulcanelli- presienten la sombra incierta pero alargada del Temple, no es menos cierto que influyó, también, en las artes plásticas que habrían de decorar, siguiendo los patrones pedagógicos establecidos previamente en el arte románico, las paredes y los ábsides de los templos. El mejor ejemplo, en Sacramenia, lo encontramos en la iglesia de Santa Marina y los magníficos frescos de su ábside, fechados en los siglos XV-XVI.

Tesoros ocultos: la pintura románica

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N o cabe duda de que la peste, cuando asoló Europa, mermando considerablemente su población, nos privó, también, de auténticas obras de arte, auténticos tesoros, que solían decorar, magistralmente, ábsides y paredes de templos con una estética y pedagógica razón de ser. M uchas de estas pinturas, permanecen incógnitas bajo varias capas de cal, esperando que la casualidad, disfrazada bajo la apariencia de obras de reforma, las saque definitivamente a la luz, liberándolas de un olvido de siglos. Otras, seguramente más afortunadas, se han visto en parte liberadas de este olvido, no obstante -¡homo irae!- para continuar languideciendo, sin que su existencia altere para nada los planes de restauración y conservación de unos organismos oficiales que parecen obviar que los impuestos que con tanta saña nos aplican y engrosan sus arcas, son, también, para que no se olviden precisamente del cometido de su competencia. Y en ese cometido, quedan incluidos esa gran cantidad de comunidades rurales...

Luz y Oscuridad para un Apocalipsis: el Beato de Liébana

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'Ego sum alpha et omega, principium et finis, dicit Dominus...' (Yo soy alfa y omega, primero y último, principio y fin) [Apocalipsis, 21:6 y 22:13] N o ha de extrañarnos, en modo alguno, que siendo el más críptico de los evangelistas, el Apocalipsis de San Juan constituya una de las visiones más surrealistas de cuantas nos ha legado una Edad Media condicionada por un mundo en el que el símbolo conllevaba una forma de educación y de enseñanza conceptuales, acorde con unos tiempos marcados por el choque entre civilizaciones, donde el factor fundamental, cuando no el detonante, lo constituía la Religión. L a historia de esta joya medieval, universalmente conocida y apreciada, está ligada a la propia historia de un enclave que ha llegado hasta nuestros días más o menos intacto y convertido en un importante centro de peregrinación y jubileo, y que en sus inicios -oscuros e intranscendentes, perdido en un rincón de la inmensidad de los Picos de Europa-, se conocía como San Martín de...

Ermita visigoda de Santa María de Melque

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S i hay un monumento contempóraneo de ese periodo histórico que marcó el fin del reinado visigodo y la invasión árabe de la Península es, sin duda, este extraordinario complejo monástico de Santa María de Melque. Emplazado a 30 kilómetros escasos de Toledo capital, dentro de los límites del término municipal conocido como San Martín de Montalbán, tanto la iglesia como los restos circundantes, ofrecen un apasionante testimonio de la importancia que realmente tuvo, dentro de este confuso periodo al que nos estamos refiriendo, y en el que encontramos un buen ejemplo de monasterio altomedieval. M uchos historiadores consideran, basándose en la bula de 1181, promulgada por el Papa Alejandro III, que Santa María de Melque constituyó, posteriormente a la conquista del reino de Toledo, uno de los cinco principales conventos que la Orden del Temple tuvo en Castilla y León. Concretamente, aquél referido en la mencionada bula como Santa María de Montalbán. Y otros muchos investigadores son, tambi...

San Pedro de Tejada

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'Con frecuencia los monasterios se rodean de antiguas leyendas que dan a sus muros un aire casi mágico...' ( 1 ) M onasterio, inicios, misterio, leyenda...palabras que, lejos de parecer una fácil y gratuita aportación, a veces sustituyen a unos génesis posiblemente diluidos en esas lagunas que caracterizan las carencias de una disciplina que, lejos de ser exacta, y por lo tanto, con multitud de carencias, convenimos en denominar como Historia. La iglesia que actualmente sobrevive a aquéllo que en el mencionado génesis constituye lo que queda del monasterio de San Pedro de Tejada no es, ni de lejos, diferente en cuanto al contexto, al génesis de otros monasterios. Si de leyendas hablamos, resulta difícil no encontrar un monasterio que carezca de ellas, en relación a unos orígenes lejanos y tremendamente inciertos, cuando no misteriosos. E n algunos, como puede ser el caso del monasterio de Veruela, situado a la vera del Moncayo -y nunca mejor dicho, porque precisamente así se ...