Dejando atrás esa cidiana ciudad de Berlanga y adentrándonos en los paraméricos desiertos de su ancestral villa y señorío, precisamente allí, donde los desnudos montes y las abruptas quebradas, por cuyo fondo discurren con melancólica fruición algunos afluentes del Duero, como el río Escalote, cuyo curso, milagrosamente ininterrumpido a través de los siglos, va labrando ocasionales muestras de una fantasmal artesanía rupestre, una ermita, con más de mil años de antigüedad y una apariencia tan humilde como desconcertante, es la prueba evidente de que incluso los desiertos pueden ser también seducidos por la noble influencia de la belleza. En un primer vistazo, el ojo que fácilmente se deslumbra por lo babélico y superlativo, pasará ingenuamente de largo, suponiendo, erróneamente, que lejos de encontrarse en un edificio que sigue magistralmente los cánones más sólidos de la Geometría Sagrada, se halla frente a otra de esas viejas ruinas campesinas, que, de trecho en trecho, asolan ...
'No se puede desligar Abamia de Covadonga en el hecho histórico del principio de la reconquista; es el mismo pedazo de terreno donde empezó la lucha que tuvo fin en 1492 ante los muros de Granada. La que llamaron las crónicas romanceadas, Belapmio; la Albendense, Abelamio; el prelado de Salamanca, Belamio; el Padre Mariana, Velaniense; Morales, Pamia; y el jesuita Carballo, Velamio y hoy Abamia, nombre metamorfoseado en el suceder de los tiempos, corrompido por el pueblo o modificado por inhábiles copistas, ha sido fortaleza antes de la monarquía asturiana; mansión real y sepultura de D. Pelayo; monasterio de monjes benedictinos en el año 737, según testifica el P. Yepes y cárcel en 702 de Alfonso II el Casto, destronado por los magnates y restituido al trono por fieles vasallos, acontecimiento que sirviera a nuestro poeta Zorrilla para acción dramática de una de sus literarias joyas...' (1). C omo en el caso de la iglesia de Santa María de Villaverde, las restauracion...
N o yerra, en absoluto, Mariano Cano Gordo cuando, en su libro Rutas para descubrir las Merindades de Burgos, afirma rotundamente que casi engullida por la carretera, se encuentra la minúscula iglesia de San Andrés, uno de los templos románicos más pequeños del mundo. Y es que, si hemos de creer lo que ven nuestros ojos cuando apenas dejamos atrás las contadas casas de un lugar que apenas cuenta con un habitante declarado, llegaremos a la conclusión de que allí, detrás de la siguiente curva, hace siglos que unos desconocidos maestros, olvidados para siempre en esos rincones ingratos de la Historia, dejaron en evidencia para la posteridad que Arte y Dimensión no tienen por qué ser, necesariamente, superlativos. Y que un templo, por pequeño que sea, puede ser tan agradable e importante para los ojos de los hombres, como para loor y honor de Dios que, dicho sea de paso, para eso fue creado. Q uien pase por Escanduso, situado a unos doce ó trece kilómetros de Medina de Pomar, deberá hacer...
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