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Ávila: iglesia-museo de Santo Tomé

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S iguiendo el hilo de Ariadna de las interesantes divagaciones de Unamuno, cuando hablaba de Ávila y de esas metáforicas y dulces huertas interiores de una tierra grave y tan llena de hueso y roca , no se me ocurre mejor comienzo, que repasar en parte su interesante románico, visitando, en primer lugar, ese mustio almacén de sueños olvidados en el que se ha convertido, cuando menos uno de sus templos venido a menos: la iglesia de Santo Tomé. Almacén visitable del Museo de Ávila -como reza el cartel situado en la verja de entrada principal, orientada a poniente, de frente a la calle de los Leales y dominando, de hecho, buena parte de la pequeña plaza de Nalvillos-, atravesar esa portada, presumiblemente del siglo XII y ferozmente custodiada por las arpías y los grifos de sus capiteles, invita, no obstante salvando cualquier resquicio de temor, a embarcarse en un pequeño viaje en el tiempo, remontándose imaginariamente tanto siglos hacia atrás como siglos hacia adelante, según indica...

Románico de Ávila

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H ablaba Unamuno en una sus crónicas, refiriéndose precisamente a Ávila y aludiendo inevitablemente a aquélla extraordinaria viajera del subconsciente colectivo –como diría Jung- que fue, en el fondo, Santa Teresa de Jesús, de esas metafóricas y dulces huertas interiores de ésta tierra grave y tan llena de roca y hueso , y no puedo dejar de preguntarme, si dentro de ese pequeño huerto, o de esa roca o de ese hueso que compone, transforma y altera el adn de Ávila, parte de su inspiración no se vería definitivamente acompañada en sus solitarios paseos por la mediática tentación que supone el románico de la ciudad. Un estilo, también, en el que, como en el caso de la vecina Salamanca, no es difícil apreciar, en conjunto o en parte, unas manos firmes y laboriosas tendidas hacia el Ocaso. O hacia los vericuetos iniciáticos del Camino, si se prefiere. Porque es el avulense – mi opinión, mea culpa -, un románico que sorprende, que tira la piedra y esconde la mano, que inspira y a la vez ...