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Pontevedra: de los poblados celtas a las grandes catedrales

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N o deja de ser, en el fondo, una sencilla cuestión de contrastes, aquélla de ver en Pontevedra, una comunidad donde mayor se sienta esa natural interconexión entre modelos de vida donde lo arcaico de unas costumbres profundamente arraigadas, las celtas, se niegan obstinadamente a desaparecer, conviviendo, quizás con mayor intensidad que en las restantes comunidades –siquiera, si nos atenemos al romanticismo implícito de sus ruinas y en el modus vivendi et operandi de sus pequeñas aldeas-, con el fruto evolutivo afín a otras creencias y filosofías –evidentemente, la cristiana- que, después de todo, nunca consiguieron desarraigarlas por completo. No debería extrañarnos, por tanto, si nos atenemos a este planteamiento, y observamos, en las magníficas construcciones de unos estilos artísticos –el románico y el gótico, principalmente- que se fueron asentando a medida que avanzaba con imparable ímpetu la cristianización de estas tierras, continuas referencias a esos viejos mitos y cree...

Románico de Pontevedra

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S ituada en el suroeste de Galicia y manteniendo frontera natural con las otras tres provincias hermanas de La Coruña, Orense y Lugo, Pontevedra y su territorio se podrían definir, al menos poéticamente hablando, como esa Moura hechizadora que va deslumbrando al viajero a medida que éste, humilde o atrevido, galán o villano va introduciéndose en sus innumerables encantos. Mirando incansablemente hacia esa bravío Océano Atlántico, pero sin olvidar un solo momento sus profundas raíces terrenales, Historia, Arte y Misterio ofrecen un suculento menú, en el que juegan también un papel fundamental los maravillosos entornos en los que se desenvuelven. Desde el insondable abismo temporal de las antiquísimas exposiciones gráficas de los petroglifos -como los de Mogor-, hasta la cúspide expresionista de las grandes catedrales -Tui- o el encanto legendario de los grandes monasterios -Poio y Armenteira-, se propone, a partir de la presente entrada, un breve paseo por la expresividad histórico...

La catedral de Santiago: meta de peregrinos

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S in duda, ya no lo es, pero cuando se inventó –o mejor dicho, cuando se reinventó el Camino , pues éstos y las peregrinaciones son tan antiguas como el mundo-, Santiago y su catedral suponían la meta de un viaje muy especial; un viaje peligroso, pero también fantástico y trascendental, cuyas vicisitudes volvían a poner en marcha el espíritu de un Occidente alto medieval que todavía se estremecía en las tinieblas posteriores a la caída del Imperio Romano, el avance incontenible de la caballería musulmana y el pavor irrefrenable hacia un holocausto mundial o fin del mundo, que agoreramente se vaticinaba con la proximidad de la llegada del fin del milenio. Por tierra, generalmente, pero también a través de ese mar –tenebroso, para la mentalidad supersticiosa de las gentes de la época, pero maestro, comparativamente hablando, cuyas olas depositaban en las playas y costas parte de un Conocimiento que no tardaría en convertirse en leyenda y culto, incluida la maravillosa arribada de lo...

Melide: iglesia de Santa María y Capela de San Roque

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M elide es, qué duda cabe, una de esas villas con historia antigua, definitivamente unidas al Camino de Santiago y al fenómeno de la peregrinación. De hecho, la opinión generalizada, es que nació por y con el Camino de Santiago, remontándose sus orígenes, cuando menos, a una época tan temprana como es el siglo X. Frontera con las comunidades de Pontevedra y Lugo –en realidad, su situación privilegiada, la hace estar situada relativamente cerca de las principales capitales gallegas-, Melide resulta paso obligado para todo peregrino que arriba a su meta santiaguista siguiendo las etapas de un itinerario milenario, el denominado Camino Francés o Camino Antiguo que, posiblemente siendo el más popular de todos los caminos que conducen a la tumba del Apóstol, ha visto y continúa viendo, la llegada anual de cientos, cuando no miles de peregrinos. Es, por tanto, una ciudad eminentemente hospitalaria, con siglos de historia y tradición. Desde esta perspectiva, no es extraño que en épocas ...

San Martiño de Brabío

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S ituado a apenas dos kilómetros del casco urbano de Betanzos, a cuyo partido y ayuntamiento pertenece, no muy lejos de la antigua carretera de La Coruña y la nueva autovía, y aunque muy reformado en líneas generales, un pequeño templo románico, dedicado a la popular figura de San Martiño, merece, aunque sea breve, un pequeño toque de atención. Conserva, en cuanto a la forma de su diseño, las antiguas características de los templos prerrománicos; es decir, la cabecera o ábside de forma cuadrangular y la nave rectangular. Posee, además, dos pequeños pórticos de acceso: el principal, situado hacia poniente y uno secundario, que se localiza en el lado sur de la nave. De sus funciones de probable capilla cementerial en la actualidad, da confirmación el cementerio anexo. Tanto la iglesia como el pequeño cementerio, están rodeados de un entorno en el que se alterna bosque, y algunas tierras de labor, entre las que destacan la presencia de viñedos. L os tímpanos de ambos pórticos, est...

San Miguel de Breamo

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N o sería una exageración, a mi modo de ver, pensar en este templo de San Miguel de Breamo, como en uno de los exponentes más bellos y a la vez más misteriosos de todo el románico gallego. Tal vez contribuyan a ello, factores determinantes como su completo aislamiento, el inconmensurable lugar de poder -o del espíritu- donde se ubica, la protohistoria que se cierne sobre él y ese halo de leyenda donde se intuye, imposible de demostrar, al menos desde el sólido planteamiento de la documentación histórica, la sombra, alargada pero terriblemente escurridiza, de los grandes custodios del Camino y de la Tradición, que fueron los caballeros templarios. Aunque hay fuentes que apuntan en esa dirección, tampoco se han hallado vestigios del castro celta que, se supone, se localizaba en ese preciso lugar donde se colocaron los cimientos de un templo cuya consagración parece coincidir con el año de la mayor catástrofe del Reino Latino de Jesuralén, aquélla que, conocida como la batalla de los ...

Monasterio de Santa María de Monfero

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C ontinuando ruta, y aproximadamente a unos 15 kilómetros de Campolongo, Andrade y Doroña, el espectacular lugar de Monfero, acoge el fantasma de un antiguo monasterio cisterciense venido a menos: el de Santa María. Si bien apenas conserva nada de su originalidad románica primitiva, que habría que remontar, según las crónicas, al año de su fundación, 1135, resulta muy destacable el lugar donde se ubica -los frondosos bosques del valle del río Eume- y la originalidad de una completa remodelación, realizada en la época barroca, donde sobresale la monumental fachada, que incorpora la pizarra como elemento decorativo. Conviene saber, además, que el claustro renacentista fue diseñado por Juan de Herrera y que en el interior de la iglesia, se conservan los magníficos sepulcros de varios miembros de la importante familia Andrade -algunos luciendo su animal totémico, el jabalí-, como el de Nuño Freire de Andrade o Mao, así como también el de su hijo, Pedro Fernández de Andrade, cuarto seño...