'Los moros habían bautizado muchas de nuestras aldeas, con nombres (Almaluez, Almajano, Benamira) que parecen extraídos de un parte de guerra en Trípoli o Egipto. Ya los tenían, pues, cuando el Cid atravesaba la comarca en sus idas, venidas y aventuras. Ya los llevaban cuando los reyes de Castilla y León alzaban murallas, y los señores, fortalezas, hoy viveros de ruinas con oficio de cantera. Porque esto será lo primero que se salude al llegar a un pueblo soriano, si saludo puede llamarse a la muda, triste presencia de dos paredones con una torre. Pero, al menos, es una presencia, es un indicio de lugar...'.[Juan Antonio Gaya Nuño: 'El Santero de San Saturio', Editorial Espasa Calpe, 4ª Edición, noviembre de 1999]
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